Ademas hemos encarado con fe los desafíos de un nuevo tiempo para nuestras vidas y ministerio, pues nuestra mirada la hemos puesto en el porvenir donde el Señor reclama Sus promesas en nuestras vidas, pues " El que prometió es fiel para cumplir sus promesas" "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso dice y no hace? ¿Acaso promete y no cumple? (Números 23:19). Esto implica por dar en verdadera la Palabra de Dios y que ella es digna de confianza. Por eso el porvenir debe ser recibido, por cada uno de nosotros, con la fe que agrada a Dios, teniendo la certeza de lo que esperamos y teniendo la convicción de lo que todavía novemos (Hebreos 11:6 y 1).
Esto nos debe plantar firmemente en el "Ahora" de Dios para nuestras vidas, es este es el tiempo que verdaderamente contara para ser la diferencia entre el antes y el después en nuestra historia de vida. Si, el "ahora" podrá establecer las bases sobre lo que ya se fue y sobre lo que vendrá. El Apóstol Pablo lo dijo contundentemente: " De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es (HORA): las cosas viejas pasaron (AYER); todas son hechas nuevas (MAÑANA)." (2 Corintios 5:17).
Es por esta razón que el nos va instar y a exhortar a que no recibamos en vano la Gracia de Dios y que hay un "tiempo aceptable" y hay un "día de salvación". Este tiempo debe ser recibido y no despreciado, vivido con diligencia y no con negligencia; un tiempo para no dejarlo escapar de nuestras manos. Este tiempo es el AHORA de Dios para nuestras vidas. Por lo tanto este 2011 es el AHORA de Dios para Santa Cruz para Bolivia y para las naciones de la Tierra.
Tal confesión nos proyecta a alistarnos para lo grande de Dios en medio a estos días que son malos , pues aunque "este mundo vaya de mal a peor, nuestro Dios quiere que Su pueblo vaya de bien a mejor", trayéndonos el tiempo aceptable y el día de la salvación.
2011 es el año aceptable del Señor y podemos recibir este decreto de parte de Dios de las variadas formas, pero, la mas contundente de ellas sera: Aceptado al Señor nuestro Dios en todos Sus designios para nuestras vidas, recibiendo Su suprema voluntad en nuestra historia y no permitiendo que el ladrón (diablo) venga a quitar cualquiera de nuestros derechos. Al aceptar lo que Dios hace, estamos diciendo que todo lo que El hace es perfecto, aunque nuestra mente humana no concuerde con eso. Muchos podemos protestar el accionar de Dios, pero no lo hacemos con palabras y nos quedamos con el corazón amargado y resentido. Tal actitud traerá serias repercusiones en nuestra familia, en la sociedad y en la geografía en que vivimos. Por eso:
- Aceptemos el Gobierno de Dios en todo, aceptando a Dios completamente y poniéndolo como Señor absoluto sobre nuestras vidas, permitiendole que su Reino sea establecido en cada área y rincón de nuestro ser.
- Aceptemos de parte del Señor la Gran Cosecha de vida que nos promete, ampliando nuestras metas y blancos personales en linea con esta tremenda verdad. ¡El Año Aceptable del Señor presupone una Gran Cosecha de vidas para que traigamos a los pies del Señor Jesús!. Debemos pues, confiar que, si sembramos en fe, el Señor nos honrara con una Gran Cosecha. ¡Este es el Año para que veamos millares de Vidas rindiéndose al Señor Jesus y viviendo su Vida en plenitud! Sera el mejor año de nuestra historia, donde llevaremos personas nobles a aceptar al Señor como Dios de sus familias y de todo lo que ellas posean.
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