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miércoles, 30 de marzo de 2011

COMO ORAR?

Vemos en la Biblia que Jesús es un modelo de persona, en que dedicaba a Orar el mayor tiempo del día, sus oraciones eran largas, vemos que el podía hablar con el padre horas y después cuando el terminaba de orar descendía después y realizaba milagros y sacaba a demonios... Esto, asombraba a los Discípulos de Jesús y fueron ellos que se animaron a preguntar a Jesús la forma en que ellos debían orar a Dios. Diciendo: Jesús ¿Cómo oro?. Hasta el día de hoy nosotros los creyentes seguimos haciéndonos la misma pregunta ¿Como orar?.

Es obvio que Jesús, que es nuestro guía espiritual, es el maestro de la oración. “Señor, enséñanos a orar”, le pidieron los discípulos una vez cuando Él regresaba de Sus oraciones (Lucas 11:1). Jesús les enseñó utilizando una oración como modelo… ha sido llamada el Padre Nuestro. En realidad, podría ser llamada la Oración de los Discípulos, porque estaba destinada como una herramienta de enseñanza para aprendices como nosotros. 


Ore al Padre celestial.  Y Él les dijo: “Cuando oréis, decid: ‘Padre…’ ” (v. 2). Jesús no nos dice que llamemos a Dios “Amigo”, como si fuéramos iguales a Él. O “Rey”, como si fuéramos uno de las masas. Nuestra relación es una de hijo a padre.
Ore con una actitud reverente. “Padre, santificado sea tu nombre” (v. 2). Cuando nos acercamos a nuestro Padre celestial, nos estamos acercando a una Persona santificada. Debemos tener en mente a quién le estamos hablando: el Padre, sí, pero también el Soberano santo del universo, que tiene un plan glorioso para Su creación. Es importante alabarlo y siempre acordarnos de darle la gloria y la honra a Él.
Ore con un corazón sumiso.  “Venga Tu reino” (v. 2). Aquí reconocemos que Su plan para el mundo y para nuestras vidas sobrepasa nuestros propios planes. Llegamos glorificando Su nombre y sometiéndonos a Su orden del día, no exigiendo la nuestra. 
Ore por sus necesidades diarias.  “Danos hoy el pan nuestro de cada día” (v. 3). Jesús nos da permiso a ser prácticos. Él nos invita a orar por nuestras necesidades físicas: comida, ropa, alojamiento y ademas el trabajo. El Padre desea que dependamos de Él cada día para las necesidades esenciales de la vida.
Ore por limpieza espiritual.  “Y perdónanos nuestros pecados” (v. 3). Lo que la comida es para el cuerpo, el perdón es para el alma. Para recibir limpieza de pecados, sencillamente pídalo.
Ore por pureza.  “Y no nos metas en tentación, mas libramos del mal” (v. 4). Jesús no está implicando que Dios nos tienta. Esta es una oración para la protección de Dios de las trampas insidiosas de Satanás. Cada día, Jesús está diciendo, ore que el Señor le recuerde sus áreas vulnerables, proteja sus ojos, guíe sus pensamientos, y lo mantenga puro. 

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